Cada colilla de cigarro puede contaminar hasta 50 litros de agua y contiene sustancias tóxicas como arsénico, cadmio, plomo, nicotina y alquitrán. Con ese argumento ambiental, comisiones del Congreso del Estado Libre y Soberano de Tamaulipas aprobaron la reforma impulsada por el diputado local Pepe Schekaibán para modificar la Ley de Protección para los No Fumadores e incorporar la gestión integral de los residuos del tabaco. El dictamen será votado en el pleno en la sesión de este #FelizMartes.
La iniciativa obliga a espacios públicos y privados a instalar contenedores exclusivos para la recolección de colillas y prevé sanciones para quienes incumplan las disposiciones. Además, amplía el nombre de la legislación para incluir explícitamente la gestión de estos residuos contaminantes.
Durante la reunión de comisiones, el legislador sostuvo que la reforma no busca prohibir el consumo de tabaco, sino atender un problema ambiental cotidiano con efectos acumulativos.
“Mediante esta reforma se proponen medidas claras para la adecuada disposición final de las colillas de cigarro… se trata de proteger nuestros ecosistemas”, expresó. Añadió que los residuos de tabaco llegan a ríos, lagunas, mares y suelos, donde liberan compuestos químicos que afectan la calidad del agua y la fertilidad del suelo.
En su exposición de motivos citó información de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), según la cual la mala disposición de colillas constituye una de las principales fuentes de contaminación por su alto contenido de químicos tóxicos.
El legislador también refirió datos de la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco 2016-2017: en Tamaulipas existen alrededor de 358 mil personas fumadoras —94 mil mujeres y 264 mil hombres—; de ellas, 123 mil consumen diariamente un promedio de 6.8 cigarros. Esa cifra implica la generación mensual de decenas de miles de colillas sin un marco normativo específico para su disposición final.
La reforma plantea promover una cultura de cuidado ambiental mediante la recolección diferenciada de residuos de tabaco y establece la obligación de colocar recipientes destinados exclusivamente a estos desechos.
De ser aprobada por el pleno, la ley incorporará nuevas obligaciones para establecimientos y espacios públicos, así como mecanismos de supervisión para su cumplimiento, en un intento por reducir un contaminante que, aunque pequeño en tamaño, tiene impacto acumulativo en los ecosistemas urbanos y costeros del estado.
